Acaros

Los ácaros al igual que los insectos se hallan incluidos dentro de la rama de los Artrópodos (artro: articulación, podos: patas) y junto con las arañas constituyen la clase de los Arácnidos. Pero morfológicamente se caracterizan por poseer 4 pares de patas a diferencia de los insectos los cuales presentan tres.

Pueden habitar tierra, agua, vegetales, animales y productos derivados de ellos. Algunos son perjudiciales al hombre, como el productor de la sarna y el "bicho colorado" y otros a los animales como el caso de las garrapatas. Entre los que viven en los vegetales podemos encontrar especies que pueden ocasionar daños en los distintos órganos.

Su período de desarrollo es más complejo que el de los insectos ya que comprende un primer estadio larval, el cual se caracteriza por presentar tres pares de patas, y según la especie pueden tener uno, dos o tres estadios ninfales los cuales se denominan respectivamente protoninfa, deutoninfa, tritoninfa. La reproducción puede ser sexual o en muchos casos partenogenética (tipo de reproducción sin intervención del macho). Los huevos pueden ser de formas variadas (elíptica, esferoidal, con forma de cebollita, etc).

Laceran los tejidos vegetales succionando los jugos celulares que emanan de las heridas producidas por su aparato bucal. Este consiste en un cono sobre el cual se deslizan dos estiletes denominados "quelíceros". Lateralmente se hallan dos órganos denominados pedipalpos cuya función es sensorial.

El escaso tiempo en que cumplen su desarrollo contribuye a la generación de resistencia de las poblaciones ante los acaricidas por lo que es recomendable la rotación de los productos utilizados.

Para realizar un muestreo es frecuente el recuento de los individuos presentes en una superficie fija (por ejemplo 2 cm2) tomadas en el mismo estrato foliar (hojas superiores, medias o inferiores) de un número de plantas tomadas al azar. El control puede realizarse cuando las poblaciones van en aumento y se dan las condiciones ambientales propicias para el desarrollo de la especie en cuestión. En numerosos casos no son detectables a simple vista por lo que el control se realiza cuando comienzan a aparecer los daños.

Resulta recomendable la identificación de especies ya que existe un vasto número de especies predadoras que efectúan un eficiente control biológico.

Dentro de las especies más difundidas en nuestro país se hallan:

1- Acaros de raíz:
Miden de 0,75 a 1 mm, son piriformes, de color blancuzco y patas oscuras. Se hallan en raíces, bulbos, tubérculos y rizomas y realizan galerías que cubren con excrementos.

Atacan plantas en proceso de putrefacción o que han sido invadidas por otros. Elevada humedad y temperatura favorecen su desarrollo. La duración de la generación es de 10 a 12 días a 1 mes.

La especie de mayor difusión es: Rhizoglipus echinopus F.

Entre sus huéspedes se hallan: bulbos de Gladiolus sp., Jacyntus sp. y Caladium sp.

2- Acaros tetraníquidos o rojos:
Miden 0,5 mm y se caracterizan por tejer tela cuando alcanzan elevadas cantidades.

La especie de mayor importancia es:

Tetranychus urticae: Llamada vulgarmente "arañuela roja común", no siempre presenta ese color pudiendo ser los individuos más verdosos o amarillentos. Esto puede ocurrir debido a la época del año y al huésped. Los machos suelen ser de color más claro que las hembras, más pequeños y de forma más alargada. En el dorso presentan dos máculas oscuras características. Miden aproximadamente 0,5 mm.

La duración media del período de desarrollo es de 10 a 12 días. Altas temperaturas y baja humedad relativa favorecen su reproducción, alcanzando a cumplir 20 generaciones anuales. El invierno lo transcurren en adulto protegidos.

Las colonias se ubican principalmente en el envés de las hojas, donde succionan los jugos celulares. Como consecuencia de esta acción, el daño se observa como diminutas máculas amarillentas en el tejido foliar el cual luego se torna castaño y se seca. Cuando las densidades son elevadas tejen una tela sedosa con la cual se protegen. Esta disminuye la capacidad sintética de las plantas y dificulta la acción de los productos.

Es muy polifitófaga (diversidad de huéspedes) y se halla en especies hortícolas y ornamentales en las que podemos mencionar a: Rosa sp., Gerbera jamesonii, Passiflora, Primula, Impatiens sp, Dahlia sp., etc.

3- Acaros tarsonémidos y hemitarsonémidos:
Estos ácaros denominados vulgarmente "ácaros de piel blanda" son de escaso tamaño (0,2 mm) y colores translúcidos. Invaden órganos aéreos jóvenes en pleno crecimiento produciendo deformaciones y doblamientos de los limbos foliares, capullos florales y puntas de los brotes. El envés de las hojas toma una coloración parda aumentando de grosor y tornándose más velloso. El tejido se suberifica y se deforman los pecíolos florales. Los bordes de las hojas y los pétalos se rizan hacia arriba o hacia debajo.

Elevada humedad y temperatura favorecen su desarrollo. Son plagas de gran importancia en invernáculos.

Entre ellos se destacan:

Tarsonemus pallidus: Se los puede encontrar en Cyclamen sp. , Rhododendron sp., Saintpaulia sp., Gerbera sp., Impatiens sp., Hedera sp., etc.. Anualmente se dan varias generaciones superpuestas, siendo su período de desarrollo 2 a 3 semanas a 20-25 °C.

Polyphagotarsonemus latus: Ataca Saintpaulia sp., Begonia sp., Chrysantemum sp., Cyclamen sp., Dalia sp., Gloxinia sp., Fuchsia, Gerbera, Hibiscus, Impatiens, etc.

4- Acaros de agallas:
Son pequeñísimos, la mayoría mide 0,2 mm. Esto hace que no sean detectados a tiempo sino cuando ya el daño es apreciable.

Pertenecen a la familia Eriofidae en la cual se reúnen especies de aspecto fusiforme y colores claros. Poseen dos pares de patas. Los daños que causan son variados ya que algunos realizan agallas, deformaciones, enrulamientos y lo que se denomina "erinosis" la cual consiste en la aparición de depresiones o concavidades en las hojas, llenas de una trama de pelos que no es más que la hipertrofia de los tricomas causada por la acción de estos agentes al alimentarse.

Se destacan:

Eriophyes fuchsiae: produce deformaciones en hojas y flores de Fuchsia sp.

Eriophyes cynodeniensis: Es un agente perjudicial del césped. Vive en hojas y se alimenta de tallos produciendo manchas cloróticas, las cuales se tornan castaño oscuro.

Epitrimerus alina L: Ataca crisantemos. Los tallos se tornan castaño oscuros, especialemente alrededor de los pecíolos, las hojas se marchitan y caen prematuramente.

Eriophyes tiliae N:: Produce agallas que semejan bastones, ubicadas en la superficie superior de las hojas. Las agallas llegan a medir 15 mm de longitud, son de color verde claro o castañas.

Phyllocoptes sp: Producen deformaciones de las puntas del brote en Rhodondrendon.

Phyllocoptruta oleivora: En cítricos produce un "tostado de la cáscara" ocasionada por la ruptura de las células epidérmicas con las cuales quedan en libertad los aceites escenciales de la cáscara y su oxidación.

Aceria sheldoni: También daña cítricos alimentándose de las yemas. Como consecuencia se produce un desarrollo anormal de ramas, hojas y especialmente de frutos que resultan espectacularmente deformes.

Control: Dentro de las alternativas que ofrece GLACOXAN para el control de estos diminutos agentes perjudiciales se hallan: GLACOXAN D- SIST y GLACOXAN OIL. Los dos primeros son insecticidas acaricidas (el segundo sistémico) recomendados para los denominados "ácaros rojos" mientras que GLACOXAN OIL puede ser utilizado tanto para éstos como para "ácaros de agallas".

Nota: Ing. Agr. Silvina Bado docente Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires.

Tela de Tetranychus urticae
Tela de Tetranychus urticae
Daño de eriófidos. Vista ventral
Daño de eriófidos. Vista ventral

Fotos: Cátedra de Zoología Agrícola de la Facultad de Agronomía (UBA)


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