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Hormiga Carpintera
(Camponotus musRoger)

También se la conoce como Hormiga de madera, Ararás y Hormiga loca. La obrera llega a medir hasta 9 mm. El tórax y la cabeza son de color negro opaco, y el abdomen aterciopelado, pardo amarillento. El pedícelo (angosto segmento que une el tórax con el abdomen) está constituido por un solo segmento. Las ninfas se hallan dentro de un capullo, con forma de cápsula de color blanquecino-beige y de unos 5 mm. de largo.

Este insecto provoca daños tanto a nivel domiciliario como agrícola, ya que deteriora las estructuras de madera y árboles, no alimentándose de la madera, sino que la "trabajan" a los efectos de anidar. Excavan los troncos carcomidos o en mal estado producto del ataque de otros insectos, como así también árboles sanos provocándoles debilitamientos en su estructura al formar una importante red de túneles y predisponiéndolos a ser infectados por microorganismos fitopatógenos. En plantaciones de cítricos y manzanos, entre otros, el perjuicio mayor se debe a la simbiosis que se produce con algunos áfidos y cóccidos (cochinillas, pulgones, mosca blanca), los cuales encrespan los brotes y botones florales afectando los rendimientos. Por otro lado es de destacar lo molesto que resulta la presencia de millares de hormigas aladas dentro de una vivienda por unos cuantos días, ya que si el nido se encuentra dentro de la casa se producirá en primavera la emergencia de machos y hembras aladas que reiniciarán el ciclo biológico del insecto.

Forman colonias numerosas, constituidas por un gran número de obreras que se caracterizan por poseer movimientos rápidos y un andar nervioso y cortado. Necesitan un ambiente húmedo para establecer la colonia, para lo cual prefieren madera húmeda. Los nidos son construídos en la madera muerta de árboles silvestres o cultivados, como así también en madera de construcciones (vigas, tirantes, postes, aleros, techos) que se encuentran afectadas por algún proceso degradativo. Viven en simbiosis con otros insectos de la familia de los homópteros, las hormigas los palpan con sus antenas y éstos responden secretando un líquido dulzón que es lamido por ellas. Asimismo se alimentan de insectos muertos y exudados dulces de las plantas. La reina alada, fertilizada, anidará en madera apropiada a los efectos de formar su propia colonia y tiene como actividad la oviposición, permaneciendo siempre dentro del nido. Luego de dos años, las colonias producen hormigueros móviles, que pueden trasladarse a otro sitio si las condiciones se tornan desfavorables.

Control: La clave del control está en la ubicación del nido y como llegar a él, lo cual no siempre es fácil debido a la inaccesibilidad de algunos sitios. Para controlar el problema hay que eliminar a la reina, ya sea en forma directa alcanzándola con un insecticida o en forma indirecta, eliminando a las obreras, de manera que la reina muera por inanición.

Si el problema se localiza en un techo de tejas se deben levantar las tejas en forma ordenada y donde se observe un incremento de la frecuencia, aplicar por espolvoreo polvos secos hormiguicidas (GLACOXAN H). Las formulaciones líquidas no son aconsejables a los efectos de no humedecer la superficie y provocar filtraciones. Cuando se tiene localizada la entrada de las hormigas y no se puede acceder por factores de construcción, se pueden hacer aplicaciones con pulverizadores de alta presión. La posibilidad de llegar al nido es muy errática, pero con seguridad bajaremos la población en forma importante, especialmente si contamos con una buena residualidad del insecticida (GLACOXAN E).

Si hay árboles o arbustos susceptibles al ataque de cochinillas, pulgones o mosca blanca (cítricos, jazmín del Cabo, laurel comestible, muérdago, etc.) en la zona, los mismos pueden constituir la fuente de alimentación de estas hormigas. Se debe tener en cuenta que los mismos pueden ubicarse a más de 100 metros de distancia y los insectos trasladarse por cables aéreos. En este caso lo más adecuado es el tratamiento de las plantas plagadas. Si se trata de cochinillas aplicar aceite emulsionable (GLACOXAN OIL), al 1 a 2% de acuerdo con la época del año, combinado con algún insecticida fosforado de contacto (GLACOXAN E al 5 por mil o GLACOXAN 50 M al 1 por mil); o bien pulverizarlas con un insecticida sistémico de baja toxicidad como lo es el GLACOXAN D-SIST (1cm3/lt. de agua). En caso de pulgones, se pueden pulverizar, entre otros fitoterápicos con los mencionados fosforados o con piretroides (GLACOXAN CIPER, VELOXAN o BIOVELOXAN)


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