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Moscas
y mosquitos
La
mosca es un insecto tan típico del verano que pasa inadvertido,
pero es uno de los más peligrosos transmisores de enfermedades
como cólera, tifus, tracoma, tuberculosis y la disentería
que cuesta tantas vidas infantiles cada verano. La mosca pasa del estado
de huevo al de adulto en menos de diez días y puede reproducirse
inmediatamente. Pondrá un centenar de huevos cada diez días
multiplicándose astronómicamente si no se la combate.
El cuerpo de la mosca está cubierto de una compacta maraña
de finos pelos en la que pueden encontrarse hasta cinco millones de
bacterias. La mosca se posa con la misma avidez sobre un montón
de desperdicios como sobre los alimentos humanos. La boca de la mosca
carece de aparato masticador, de ahí que la mosca deba ablandar
el alimento para poder extraerle el jugo alimenticio. Con este fin vomita
sobre los alimentos una gota de líquido producto de su última
digestión. Tales gotas del jugo digestivo se mezclan con su excremento
y dan origen a esas manchas negruzcas que aparecen sobre los alimentos
donde se han posado.
El
mosquito (Culex Pipiens) es la especie más común,
pero existen otras que transmiten enfermedades como paludismo o fiebre
amarilla.
Sólo
pican las hembras, que se guían por el calor y los olores emanados
de nuestro cuerpo.
Disponen
de un taladro y una aguja hueca con la que inyectan un anestésico
local que también licúa la sangre sin que se coagule en
su sistema de succión. En verano en sólo seis generaciones,
los 100 huevos que pone una hembra se transformarían en 31.000
millones de descendientes, si no fueran atacados.
Control:
Utilice Veloxan,
Bio Veloxan o
Fumixan.
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